hberaldi escribió: Un pequeño ejemplo de la organización y la ciencia prehispánica.
Por Yankuic M. Galván-Miyoshi, Carlos E. Muench-Spitzer y Hugo Beraldi-Campesi
Este escrito pretende exponer de forma somera el estado de desarrollo en que se encontraba la botánica en mesoamérica, antes de la llegada de los españoles, y particularmente en la región del Anáhuac, el reino del Aculhuacán - Texcoco, en los tiempos del rey Netzahualcóyotl (Fig. 1). Esta región y momento histórico tienen una gran trascendencia histórica y cultural, puesto que fueron éstos los tiempos de la Triple Alianza, el surgimiento del imperio azteca en su máximo esplendor, y fue particularmente el reino de Texcoco la zona de mayor influencia política y cultural de la época, lo que caracteriza a la zona como la cuna de la civilización azteca, en cuanto al auge de su desarrollo cultural, científico y filosófico.
En ese tiempo y espacio, la botánica, en la cosmovisión del
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| Figura 1. El Rey Netzahualcóyotl |
México antiguo, estaba indisolublemente ligada a otras disciplinas que el pensamiento occidental identifica como áreas independientes, tales como la medicina, la astronomía, la filosofía, la religión y la poesía. Un ejemplo en donde se ilustra la unidad de la ciencia, la política y la filosofía de la época es el jardín botánico que el rey Netzahualcóyotl estableciera en el Cerro del Tezcutzinco, en el actual municipio de Texcoco (Fig. 2), pues fue precisamente en este tipo de lugares donde la ciencia prehispánica se desarrolló más activamente, y fue precisamente este jardín botánico el primero en establecerse en la región del Anáhuac, y el más cercano a una de las figuras más interesantes de la época prehispánica: Netzahualcóyotl, el rey poeta, que en realidad era rey - poeta - estadista - guerrero - astrónomo - naturalista - ingeniero civil y un largo etcétera.
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| Figura 2. Localizacion geografica de los principales poblados y el Jardin Botanico del Tezcutzinco.(Dar Clic para ampliar) |
CONTEXTO HISTÓRICO
La botánica prehispánica del año 1430, ejemplificada en el jardín botánico del Tezcutzinco, se desarrolló en un contexto histórico de grandes cambios socioculturales. A finales del siglo XIV, existían tres naciones o potencias predominantes en el altiplano mexicano: los mexicas de Tenochtitlán y Tlatelolco, los acolhuas de Texcoco y los tecpanecas de Azcapotzalco (Fig. 3).
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| Figura 3. Mapa de la region en el siglo XIV. (Dar Clic para ampliar) |
En dicha región se vivía un ambiente hostil, puesto que entre estas naciones se desarrollaban frecuentes luchas por el dominio de la región; particularmente Tezozomoc, el señor de Azcapotzalco, ambicionaba el trono del Acolhuacán, y en una guerra sangrienta consiguió su meta al vencer y matar a Ixtlixóchitl Ome Tochitli, padre de Netzahualcóyotl, quien después de un largo destierro regresó a la región de Texcoco para derrocar a los tecpanecas con ayuda de los señores mexicas, quienes también sufrían con la hegemonía establecida por Tezozomoc.
Vencidos los tecpanecas, Netzahualcóyotl estableció el sistema de gobierno del Anáhuac o lo que actualmente se conoce como “la triple alianza” (Fig. 4), en la que los señores mexicas tenían, por así decirlo, un voto; Texcoco otro, y el reino menor de Tlacopán un tercero, de manera que fuesen tres los personajes, en lugar de dos, en los que se depositara la suprema autoridad en caso de haber una diferencia de opinión de los nuevos gobernantes. Además, Netzahualcóyotl estableció un sistema de tributos que le aseguraron un papel predominante y la paz del reino.
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| Figura 4. La Triple Alianza.. (Dar Clic para ampliar) |
ORGANIZACIÓN POLÍTICA, CULTURAL Y CIENTÍFICA
Bajo el sistema político del recién nacido imperio azteca, se disparó el proceso cultural que ya se venía desarrollando en el Anáhuac. Los logros de este desarrollo cultural se reflejan en varios ámbitos. Son ampliamente conocidos los conceptos surgidos en cuanto a apreciación cronológica, astronomía y matemáticas; por ejemplo, el establecimiento de 3 calendarios: uno astrológico (Tonalpohualli) basado en el movimiento lunar, que contaba con 260 días divididos en 13 meses de 20 días cada uno; otro solar (Xihuitl) basado en el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, que contaba con 365.2 días divididos en 18 meses (Cempohuallis) de 20 días, que eran representados por un glifo que podía ser una planta, un animal, un objeto o un fenómeno natural, a este calendario se le agregaban 5 días finales (memontemi o días nefastos); y un tercero (Citlalpotl o estrella grande) basado en el movimiento de Venus, que contaba con 584 días. Los antiguos mexicanos lograron una avanzada explotación de productos naturales, extraídos a partir de tratamientos químicos complejos; por ejemplo, aislaban cloruro de sodio, sacarosa y carbonato de calcio para preparar colorantes (como la cochinilla grana o el palo de Campeche), pegamentos y papel. Desarrollaron también ingeniosas técnicas en odontología y cirugía, lo cual no sólo era novedoso entre las naciones del altiplano, sino que además realzaba la reputación del reino a nivel regional.
Dado el ambiente lacustre en el que se asentaban estas culturas, la necesidad del aprovechamiento integral del medio llevó a mexicas y acolhuas a crear una impresionante ingeniería hidráulica, testificada por obras como el Albarradón, diseñado por Netzahualcóyotl para evitar inundaciones en México - Tenochtitlán (obra de 16 km de longitud), o como los acueductos que abastecían de agua potable a Tenochtitlán, que iban desde Chapultepec hasta el recinto sagrado de la capital azteca. En el campo de la zoología, los acolhuas desarrollaron una taxonomía compleja y bastante acertada, que se apoyaba en una nomenclatura específica que reunía no sólo conocimientos morfológicos, sino etológicos, ecológicos y de procesos biológicos, tales como la metamorfosis en insectos, como lepidópteros (mariposas).
BOTÁNICA INDÍGENA
La botánica indígena desarrollada en el Anáhuac era de particular trascendencia en la vida diaria y en la identidad de los antiguos mexicanos como cultura. Habían desarrollado un sistema taxonómico que no sólo se refería, como el actual, a los caracteres morfológicos de la planta, sino que integraba sus relaciones ecológicas, su distribución, su empleo (medicinal, ornamental, comestibles, etc.), su papel en el sistema mágico, religioso y filosófico. Además, usaba términos puntuales para clasificar a las especies según sus caracteres morfológicos.
Se acuñaron pues, términos como: quehuitl (árbol), quaquauhtzin (arbusto), ixihuitl (hierba), para designar la forma biológica de las plantas; nelhuayotl (raíz), quahuitl (tallo), quauhxihuitl (rama), quauhtlapalli (hoja), xochitl (flor), ixuchiqualli (fruto), para designar las distintas partes de las plantas. También describían los distintos órganos de las plantas. Por ejemplo, para designar las distintas partes de la raíz se usaban términos como: camotli (raíz tuberosa), xicama (raíz globular tuberosa), ixonacatl (raíz bulbar). Las partes y características del órgano eran referidas como quahuitl (tallo arbóreo y leñoso), cimatl (tallo subterráneo o porción subterránea), xihuitl (rama directa o primaria), i - mama - inquahuitl (ramas indirectas o secundarias), xiuhquiotl (tallo herbáceo), xiumaytl (rama herbácea), maytl e izhuatl (hojas jóvenes o individuales), atlatalli iamatlapalli (hojas brillantes y coloridas). El número de nervaduras se expresaba con un prefijo numérico y la forma de la hoja, posición y otros detalles, recibían nombres especiales. Las circunstancias ecológicas del entorno de la planta eran expresadas con prefijos como: atl (agua), i - nan (madre), atoyatl (río), xocotl (sápido, sabroso), tetl (piedra), texcatl (risco), tepetl (cerro). El uso o aplicación de la planta recibía prefijos como: patli (remedio). Algunos procesos fisiológicos intervenían en el nombre de las plantas como: cuetlahui (marchitarse).
EL JARDÍN DEL TEZCUTZINCO
El desarrollo cultural de la época tenía su máxima expresión en sitios destinados para el estudio integral de la naturaleza, sitios cuya estructuración, función y manejo refleja la manera en que se desarrollaba la actividad intelectual de nuestros ancestros. Estos sitios son referidos actualmente de manera general (aunque el término no los defina apropiadamente) como jardines botánicos, pero no olvidemos que en la época de Netzahualcóyotl, estos espacios no se restringían al estudio de las plantas, sino al entendimiento del cosmos, a la reflexión filosófica, la meditación y el esparcimiento.
En el cerro del Tezcutzinco, las estructuras arquitectónicas conocidas como “los baños de Netzahualcóyotl” (Figs. 5-8), funcionaron como casa de descanso durante la infancia de Netzahualcóyotl, y no fue sino hasta que subió al trono del Acolhuacán cuando el ahora jardín botánico fue reorganizado, expandido y embellecido. Para ello, Netzahualcóyotl utilizó sus amplios conocimientos en arquitectura e ingeniería hidráulica; las obras realizadas incluían un complejo y funcional sistema de riego que consistía en un acueducto que tomaba el agua proveniente del deshielo del volcán Iztaccíhuatl y la llevaba al Tezcutzinco, donde brotaba en fuentes y se distribuía a través de un canal que recorría el jardín alrededor del cerro; las fuentes además, proveían de agua a los temascales y estanques que constituían los baños de función terapéutica y espiritual.
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| Figura 5. Vistas del actual Jardin Botanico. (Dar Clic para ampliar) |
Las obras hidráulicas continuaban en un canal subterráneo que llevaba agua potable al palacio real de Texcoco y a otras estructuras importantes de la zona. El jardín contaba además con un observatorio, donde el rey y otros astrónomos notables hacían sus observaciones. En el jardín se erigieron extraordinarias esculturas con la figura de Netzahualcóyotl que adornaban el lugar, posteriormente destruidas por Fray Juan de Zumárraga durante la colonia por considerarlas heréticas. Ahí también se mantenía un zoológico con especies de animales de importancia cultural, en especial con aves de plumajes vistosos que poseían un carácter ornamental y religioso. El jardín botánico estaba bajo el cuidado de sacerdotes que realizaban las actividades de manejo ecológico e informativo, que constituían el papel social del jardín.
En el Tezcutzinco se cultivaban plantas medicinales autóctonas, y se importaban otras que podían vivir en las condiciones ambientales del altiplano mexicano. Además, para las plantas provenientes de otros lugares se guardaban registros e iconografías, con el fin de ampliar el conocimiento botánico de los médicos del Anáhuac. Las plantas ornamentales también eran de gran importancia en el desarrollo de la labor del jardín, como centro de integración del conocimiento, particularmente aquellas que guardaban una conceptualización espiritual o filosófica, pues el pensamiento científico estaba insolublemente ligado al desarrollo espiritual y el quehacer artístico. Tal es el caso de las flores, que eran identificadas con la poesía y el canto como niveles equivalentes a la expresión del espíritu; la poesía como expresión del espíritu, de la naturaleza y de la tierra, y el canto como expresión del espíritu humano, mucho más efímero pero igualmente hermoso.
Existen varios poemas de la época que identifican este hecho:
Amo el canto del zentzontle,
pájaro de cuatrocientas voces,
amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores,
pero amo más a mi hermano el hombre.
Fragmento de un poema de Netzahualcóyotl
Vinimos a soñar.
Así lo dejó dicho Tochihuitzin,
así lo dejó dicho Coyolchiuhqui.
De pronto salimos del sueño,
sólo vinimos a soñar…
no es cierto. No es cierto
que vinimos a soñar sobre la tierra.
Como hierba en primavera, es nuestro ser.
Nuestro corazón hace nacer, germinan flores
de nuestra carne.
Algunas abren sus corolas, luego se secan.
Así lo dejó dicho Tochihuetzin.
Poema de Tochihuitzin Coyolchiuhqui
De igual modo me iré
que las flores que fueron pereciendo
¿ nada será de mi nombre algún día ?
¿ nada mi fama será en la tierra ?
¡ al menos flores, al menos canto !
¿ que hará mi corazón ?
¿¡ en vano vinimos y pasamos por la tierra !?
Netzahualcóyotl
En un estudio reciente del cerro de Tezcutzinco (Pulido, 1982) se reportan 374 especies vegetales, de las cuales 257 se consideran útiles con base en referencias bibliográficas del uso prehispánico. Es importante mencionar que pese a la cercanía de la ciudad de México y a la consecuente fuerza de la transculturización ejercida sobre la zona, aún se encuentran, en algunos poblados cercanos, como san Pablo Ixayoc y Santa Catarina del Monte, reminiscencias de los usos culturales de algunas de estas especies, así como tradiciones ligadas a los ritos efectuados en el jardín, tales como los baños de temascal como terapia médica.
Algunas de las especies de importancia etnobotánica que aún se usan en la región son: Arctostaphylos pungens (pingüica), Abies religiosa (oyamel), Pinnus hartwegii (ocote), Symphoricarpus microphyllus (perlilla), Ceanothus coeroleus (huacalillo), Buddleia cordata (tepozán), Sonchus oleraceus (lechuguilla), Quercus spp. (encino, laurelillo), Tagetes lucida (pericón), Marrubium vulgare (marrubio), Chenopodium graveolens (epazote de zorrillo), Loescelia mexicana (epinosilla), Helinathemum glomeratum (Santa Marta), Dichondra argentea (oreja de ratón), Castilleja tenuiflora (garañona), Amaranthus hibridus (quintonil), Opuntia megacantha (nopal), Tagetes erecta (cempasúchil), Euphorbia pulcherrima (flor de nochebuena), Dalia coccinea (dalia) y Datura candida (floripondio) entre otras.
EPÍLOGO
El jardín botánico del Tezcutzinco es un claro ejemplo de la importancia que tenían estos lugares en la época prehispánica. Los jardines botánicos del altiplano central mexicano reflejan el entorno sobre el cual giraba el pensamiento prehispánico. Era ahí desde donde, probablemente, se tomaban decisiones políticas importantes, donde se hacían descubrimientos de todo tipo, donde se observaban los astros, se predecían las lluvias y se organizaban las épocas de cultivo. La estructura del jardín, su arquitectura y sus componentes (botánicos, zoológicos, médicos, artísticos, religiosos, astronómicos, etc.), hablan de una intención por hacer del entendimiento del cosmos una experiencia, y de ahí partir para impulsar el desarrollo tecnológico, la herbolaria, la medicina, la política, etc. Estas actividades en ocasiones contrastan con la visión actual de muchas disciplinas que claman poseer datos universales y verdades irrefutables. La ciencia prehispánica, aún basada en principios radicalmente distintos, producía conocimientos prácticos del medio natural que no se limitaban a hechos aislados, sino que favorecía la interrelación de los conceptos de muchas disciplinas. Eso contribuyó notablemente al desarrollo social y político de la época, y proveyó a la región de riqueza para expandir su dominio. A través de los escritos de Netzahualcóyotl se aprecia que la manera de hacer ciencia o entender al cosmos, estaba íntimamente ligada a una percepción espiritual que relacionaba los conceptos de la vida, a través de todas sus etapas (nacer, crecer, madurar, cambiar), la muerte, e incluso el amor, y tal vez sean estos los parámetros que más contrastan con el entender de hoy.
REFERENCIAS
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Cruces-Carbajal, R. 1979. Influencia cultural de Texcoco en México Tenochtitlán. Gobierno del Edo. de Mex. Texcoco. Edo. de Mex.
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Cruces-Carbajal, R. 1980. Texcoco en el tiempo. Dirección del Patrimonio Cultural y Artístico del Edo.de México, Toluca, México.
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Cruces-Carbajal, R. 1985. Legado cultural de Texcoco y Tenochtitlán. Toluca, Edo. de Mex.
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Pulido-Salas M.T. 1982. Inventario de la flora y guía ilustrada para identificar especies en el cerro de Tezcutzinco. Tesis, UNAM, México DF.
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Valdés, J. 1977. Los Jardines Botánicos en el México Antiguo. Biología (29) 7: 1-4 Comisión Nacional para la Enseñanza de la Biología. México, D.F.